Los edificios consumen un 41% de la energía total en la Unión Europea. La Directiva 2002/91/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2002, relativa a la eficiencia energética de los edificios obliga a clasificar las nuevas construcciones con una etiqueta con su calificación energética (de la A, que correspondería a los edificios más eficientes, a la G, los edificios menos eficientes) y en la que se incluya su consumo estimado de energía y las emisiones de CO2 asociadas.
El decreto establece la obligación de poner a disposición de los compradores o usuarios de los edificios un certificado de eficiencia energética. Dicho certificado permite al nuevo propietario o inquilino comparar y evaluar la eficiencia energética del edificio y hacerse una idea más clara del importe de las facturas de energía. Además, el certificado debe ir acompañado de recomendaciones para la mejora de la relación coste-eficacia de la eficiencia energética.
El decreto establece la obligación de poner a disposición de los compradores o usuarios de los edificios un certificado de eficiencia energética. Dicho certificado permite al nuevo propietario o inquilino comparar y evaluar la eficiencia energética del edificio y hacerse una idea más clara del importe de las facturas de energía. Además, el certificado debe ir acompañado de recomendaciones para la mejora de la relación coste-eficacia de la eficiencia energética.